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A la imposición; A la siembra de desconfianza, odio e intolerancia; A la imposición de modelos ideológicos ajenos a la realidad boliviana; Al uso de la violencia y de la fuerza física para imponer la voluntad de una persona, grupo o sección sobre otra; A cualquier modelo de gobierno totalitario en la cual se usa la fuerza y la coercion para imponer la voluntad de un gobierno sobre su pueblo, usando tácticas violentas que incluyen asesinatos, raptos, encarcelamiento, tortura u otras formas de coerción; Al racismo y a la discriminación y al uso estos dos instrumentos como herramienta política para amedrentar e imponer; Al uso de tácticas de generación de odio, desconfianza, temor y miedo como mecanismo para la imposición de la voluntad; A la persecución, discriminación o exclusión de cualquiera persona, grupo o clase social por tener intereses distintas; A la supresión de la libertad de expresión, a la nacionalización, centralización o control por parte del gobierno de los medios de comunicación masivos; A la expropiación de la propiedad privada legítimamente ganada con amor, dedicación y esfuerzo; A la supresión del derecho que hoy en día tiene todo boliviano de escoger su ocupación, de perseguir su propia vocación, de trabajar las horas que desea y de disfrutar el fruto de su trabajo; A cualquier discurso o pretensión de promover el uso de la violencia para redefinir las relaciones de poder en Bolivia o en el continente, en especial cualquier discurso o hacino dirigida a incentivar o permitir el desenlace de disturbios y violencia social, guerra civil o la participación de Bolivia en una guerra contra cualquier otra nación;
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