Sábado, 26 de Mayo, 2012
¡Viva el libre comercio!


¡Viva el libre comercio!


Luis Christian Rivas Salazar, 11-Ago-2010

La anterior semana murió un campeón de la libertad, su nombre era Manuel F. Ayau, guatemalteco, ingeniero mecánico, empresario, educador, académico, político, doctor en Letras Humanistas y Derecho, fundador y rector emeritus de la Universidad Francisco Marroquín (universidad fundada para difundir las ideas de la sociedad libre para toda clase de profesionales y según el recordado Milton Friedman una de las más influyentes de Latinoamérica), fue presidente de la Sociedad Mont Pelerin (sociedad fundada por el gran pensador Friederich Von Hayek), etc.

Muso, como lo llamaban en la calidez y confianza del amigo, escribió varios libros, entre ellos: "Un juego que no suma cero", "Cómo mejorar el nivel de vida" y "El proceso económico", ayudando a generaciones de jóvenes futuros profesionales, los mecanismos del mercado y las ventajas que nos ofrece la libertad económica dentro de un Estado de Derecho o gobierno limitado.

A continuación quisiera pedir disculpas al lector, y presentar en extenso parte de uno de sus artículos: "¿Libre comercio?", para que el lector pueda conocer una muestra del producto de su pluma:

"Se habla mucho de libre comercio, pero parece que no se entiende bien el significado de la palabra "libre", ni tampoco que las personas comercian no para hacerse daño sino para beneficiarse.

Libre quiere decir que, mientras se respeten los iguales derechos de los demás, las personas pueden decidir qué hacer con su persona y sus cosas. Cada cual es juez de lo que le conviene hacer con lo que legítimamente le pertenece. Por tanto, si su libertad es respetada, no tiene que pedir permiso ni estar sujeto a ningún reglamento o tratado redactado por "técnicos" que no son omniscientes ni infalibles, pero que tienen el poder para disponer de la propiedad de los demás cuando lo consideran "conveniente".

Esa actitud, que suena tan razonable, resulta de la cultura de vivir no bajo un régimen de derecho sino en uno de autoridad discrecional, de permisos, de mercantilismo (gobierno metido en el comercio), como si los gobiernos fuesen nuestros sabios padres.

Parte del origen del problema es que se ha perdido el significado de la palabra "ley", pues todo lo que dicte cualquier autoridad, incluyendo la legislación reglamentaria, se considera "ley" aunque viole el derecho individual de los ciudadanos. Para que la ley cumpla su función y se considere justa debe circunscribirse a normas generales y abstractas de conducta, sin excepciones ni privilegios, referirse a todos los casos y no específicamente a algún interés o grupo.

Nos hemos acostumbrados a vivir bajo un régimen de órdenes y reglamentos pero no de derecho, lo cual tiene enormes consecuencias negativas para la sociedad, la economía y el orden público, pues coloca toda actividad bajo la discreción burocrática de "los técnicos" y no de la ley. Éste es el camino al perpetuo subdesarrollo, la pobreza, la corrupción y la violencia…"

En Bolivia como en muchos países pareciera que el comercio fuese contrario al sentido común, pero Muso nos enseñó que esto no es así. Los comerciantes bolivianos ahora serán perseguidos con tributos con mucha más rudeza por el Estado que en el pasado, este hecho logrará encarecer los productos, perjudicando los bolsillos de los más pobres.

Las reformas a la Ley General de Aduanas y la Ley Contra el Contrabando, hacen del comerciante un delincuente, establece 15 años de cárcel para los comerciantes (me niego a llamarlos contrabandistas) y acorta el tiempo de remate de las mercaderías incautadas para que en diez días a partir del decomiso de la mercadería ésta sea arrebatada por los burócratas, cuando un vehículo sea descubierto con mercadería de "contrabando" el mismo pasará "automáticamente" a manos del Estado en forma de confiscación y el comerciante junto al ayudante y el chófer del camión serán llevados directamente a la cárcel.

El proyecto de ley plantea la confiscación de herramientas, inmuebles o vehículos utilizados por los comerciantes, además de la detención de personas involucradas directa o indirectamente en el hecho, sanciones que se aplican en casos de narcotráfico. Esta ley no sólo ataca la internación y comercialización ilícita sino los procesos que implican el contrabando, hasta la tenencia de objetos de contrabando, es decir, a todos nos concierne esta ley injusta. Sin duda ésta es una reprochable "ley draconiana".

Como vemos el Estado actúa como extorsionador que regula y declara ilegal el intercambio pacífico y voluntario de mercaderías entre individuos, sólo porque se le ocurrió crear leyes injustas, fronteras, aranceles y aduanas, en perjuicio siempre de los más pobres que necesitan de los productos del comerciante.

No veo nada de malo en que el pobre quiera comprarse una computadora o un neumático para su vehículo de origen ilegal. Pero el gobierno cree saberlo todo, y necesita de ingresos para financiar sus promesas y los sueldos de funcionarios. Entonces quien tiene que financiarle sus promesas, sueldos y sus campañas es el comerciante informal que tiene un negocio clandestino y paga debajo de la mesa al funcionario corrupto, quien nos encarece el producto, pero al final de cuentas nos consigue lo que queremos.

¿Realmente alguien cree que el gobierno va a tener más éxito controlando el contrabando?

Nosotros no creemos que esto sea posible, pero abogamos como lo hizo Muso durante toda su vida por el respeto del libre comercio y de la acción humana sobre los intereses de los burócratas, esto principalmente por lo pobres quienes son los que más se benefician del comercio voluntario entre individuos, gracias al mercado que existió desde tiempo inmemorial sin que la gente lo comprendiera.

Fecha: 11-Ago-2010
Fuente: Los Tiempos

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