Sábado, 26 de Mayo, 2012
Bolivia de mala calidad


Bolivia de mala calidad


Luis C. Rivas Salazar, 9-Jun-2010

Para valorar el grado de libertad y democracia de los distintos países del mundo, se toman en cuenta diversos parámetros de políticas públicas que sirven a los estudiosos para comparar países y observar, qué países son más libres, más eficientes, más democráticos y más atractivos para la inversión, el trabajo y la vida misma.

Para medir la libertad económica se observan parámetros como la libertad comercial, la carga impositiva del gobierno, intervención del Gobierno en la economía, política monetaria, independencia del banco central, flujos de capital e inversión extranjera, actividad bancaria y financiera, desregulación de salarios y precios, derechos de propiedad, regulaciones y actividad del mercado informal, como la persecución de la corrupción.

Por ejemplo, tenemos guías sobre la libertad económica a nivel mundial como el Índice de Libertad Económica realizado por Wall Street Journal - Heritage Foundation con una cobertura de 183 países; donde Bolivia el año 2005, un año antes de la asunción de Morales al gobierno, se encontraba en el puesto mundial 52 con una calificación que lo posicionaba en la categoría de países mayormente libres; el año 2006, cuando Morales entra al gobierno, Bolivia descendió al puesto 67 y para el año 2010 se encuentra en el puesto 146 de 183, fichado como un país represor de la libertad económica por todas las políticas de control y regulación de la economía por parte del Estado.

De la misma manera, existen otros estudios comparativos como por ejemplo el Índice de Calidad Institucional (ICI), elaborado desde el año 2007 por el Dr. Martin Krause del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina, que mide a 192 países en base a un indicador de carácter compuesto que se obtiene por las posiciones alcanzadas por los países de ocho indicadores distintos.

Estamos hablando de indicadores de libertades políticas como: Estado de derecho, voz y rendición de cuentas (correspondientes a un índice elaborado por el Banco Mundial), Percepción de Corrupción (correspondientes a los estudios elaborados por Transparencia Internacional) y Libertad de Prensa (elaborado por Freedom House). En cuanto a las libertades económicas tenemos los indicadores de: Doing Business (elaborado por el Banco Mundial), Competitividad Global (realizado por el Foro Económico Mundial), Libertad Económica (presentado por el Fraser Institute) y Libertad Económica (analizado por Wall Street Journal - Heritage Foundation).

Bélgica se lleva el trofeo en calidad institucional, junto con otros países como Estados Unidos y Canadá; no sorprende que a nivel regional, Chile sea el abanderado en Libertad económica pero también en calidad institucional, sus instituciones son a prueba de terremotos.

Mientras que los bolivianos se llevan la copa de los peores, en cuanto a perder posiciones, ya que desde el 2007 hasta el 2010 ha involucionado 30 puestos, otros países descendieron 26 puestos como la Argentina, Venezuela 21 y Ecuador 18 escalones, con lo que se muestra que el Socialismo del Siglo XXI no funciona.

La institucionalidad debe ser vista como un atributo básico del Estado de Derecho, es entendida como una consecuencia de la división de poderes y distribución de funciones político-jurídica-administrativas, la institucionalidad tiene que ver con el Imperio del derecho y trata de combatir el Imperio de la "ley del más fuerte", limitando el poder.

La calidad institucional, según Krause, está profundamente vinculada a la generación de riqueza, la calidad de vida y la atracción de inversiones. La fortaleza institucional guarda relación directa con los ingresos per cápita e incluso con la innovación, un elemento central en el progreso de la humanidad. En otras palabras, a más calidad institucional más progreso económico.

Bolivia a partir de la recuperación de la democracia, iba construyendo un marco institucional conforme con el Estado de Derecho, de modo que los organismos internacionales dejaron de ver a Bolivia como "no elegible". Un periodo de estabilidad sin precedentes siguió a partir de 1985, con un fortalecimiento institucional y la creación de varias instituciones como el Tribunal Constitucional. Por otro lado, la Corte Electoral iba ganando prestigio. La democracia iba consolidándose poco a poco, reforma tras reforma, a manera de ensayo – error.

Pero paralelamente no se afianzaba un marco tradicional democrático, la cultura de la libertad tampoco se expandía y la miopía boliviana, no permitía observar que el modelo de economía de mercado no funciona sin una buena base sustentada en el Derecho y la moral.

Llegó el acabose, fruto de las protestas callejeras y de la irracionalidad llevada al extremo, Carlos D. Mesa en el año 2004 reformó la Constitución introduciendo la Asamblea Constitucional, la iniciativa legislativa popular y el referéndum. Pero, la democracia directa y semidirecta, donde no existe una sólida cultura democrática liberal es tan sólo un pretexto para que la mayoría pueda hacer lo que le viene en gana. Se abrió la jaula para que salga la bestia.

Desde ese momento, el deterioro de la institucionalidad fue creciendo, desde el ejecutivo se buscó destruir a los otros poderes como el judicial, empezaron las persecuciones judiciales y extrajudiciales a los opositores, se descabezó el Tribunal Constitucional para "legalizar lo ilegal" y se embarró la credibilidad de la Corte Electoral, se instrumentalizó la democracia.

Así se va consolidando la única institución que merece todo nuestro desprecio, a saber, el sometimiento al capricho y voluntad del gobernante y su poder ilimitado.

Fecha: 9-Jun-2010
http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20100609/bolivia-de-mala-calidad_74623_138942.html

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