Sábado, 26 de Mayo, 2012
Es tiempo de que el Gobierno gobierne


Es tiempo de que el Gobierno gobierne


Armando Mariaca V., 4-Jun-2010

En más de cuatro años de la administración del Estado por parte del señor Evo Morales y su partido, el MAS, resulta patética la preocupación de la colectividad porque no hay visos de que se aplique un programa con procedimientos serios y responsables en el manejo del país. Hasta ahora -quiérase o no reconocerlo- hemos vivido en experimentos y un "tratar de hacer y no hacer lo que corresponde". Las políticas del "dejar hacer y dejar pasar" han sido normas del actuar gubernamental.

Por propia conveniencia y conciencia de responsabilidad, las autoridades tienen que reconocer que, si bien no "nacieron sabiendo", menos aprendieron en el uso del poder para una acción coherente, eficaz y eficiente en pro del bien común. Para empezar, se inició todo con una "nacionalización de las empresas capitalizadas" y resultó que todo era un "cambio de contratos".

Los tropiezos siguientes: prohibición de exportaciones, disposiciones para bajar la producción, boicot sistemático a todo el trabajo del oriente, permisividad para que cierren centenares de empresas, falta de garantías para frenar abusos de sectores sociales y muchos extremos con tintes totalitaristas, no le hicieron ningun bien al país; al contrario, lo postergaron y sumieron en más pobreza, subdesarrollo y atraso.

Cabría que las autoridades -conjuntamente organizaciones privadas, universidades y grupos competentes e interesados en la marcha del país- realicen una evaluación cierta, veraz, seria y honesta de lo mucho que se perdió en cuatro años. Que todos tengamos noción correcta -sin recurrir a estadísticas oficiales que no siempre son exactas- de cual es la situación real del país y no sigamos en la creencia de que "hemos crecido mucho porque producimos más y exportamos más que en tiempos del neoliberalismo" cuando bien se sabe y se tiene conciencia de que esos incrementos son debidos, íntegramente a los precios internacionales de lo que exportamos.

Por supuesto, esa evaluación deberá consignar los hechos que se sienten favorables al régimen: ¿Cuánto avanzamos en el campo laboral? ¿Cuánto se beneficiaron los campesinos, obreros y clase media con medidas dictadas en nombre de un socialismo utópico? ¿Cuánto ha crecido nuestra industria y cuánto más hemos exportado debido a la producción de materias primas que precisa el mercado internacional? ¿Cuánto hemos avanzado en educación y salud? ¿Cuánto en construcción de viviendas? ¿Hasta dónde hemos llegado en infraestructura? ¿Cuánto le debemos al Banco Central y a las AFPs? ¿Cuánto adeudamos al Banco Mundial, al BID, al FMI y a instituciones bancarias privadas del exterior? En mucho de esto tendría que haber algo de positivo y habría que decirlo pero honesta y responsablemente, sin tapujos ni disfraces de ninguna clase.

Vivimos un tiempo de "cambios"; pero, ¿qué cambios se han producido en el mismo Presidente, su entorno y su partido? ¿Se cree que el pueblo debe cambiar; pero, para creer en un régimen socialista o comunista o castrista sabiendo que será el mayor fracaso y, además, será el principio de la destrucción de esperanzas que aún podría tener el pueblo boliviano? Es preciso explicar todo ello y, de esas aclaraciones, sacar conclusiones que sirvan para los procedimientos posteriores.

No corresponde -como se cree en círculos oficialistas- que la "ayuda y comprensión" de un gobierno seudo socialista del Caribe nos sacará de la sima en que estamos para colocarnos en la cima del desarrollo. Sería perjudicial y contraproducente basarse en promesas y planes o proyectos de regímenes que han periclitado en todo el mundo, basados tan sólo en que aún tienen alguna vigencia en pocos países del orbe.

Es preciso, luego de las conclusiones a que se arriben en el análisis y reconocimiento conciencial de lo hecho y no hecho, que entendamos la urgencia de abandonar las quimeras, los espejismos, las fantasías y los proyectos grandilocuentes que están lejos, muy lejos de nuestra realidad y posibilidades. No entender las verdades que nos rodean, nos carcomen y nos hacen sentir amargados y preocupados, resultaría irresponsable.

Cuando se tratan estos temas, se cree que se busca el derrocamiento o el fracaso del Gobierno. ¡Falso y mal informado¡ La verdad es que se busca, a toda costa, que el Gobierno gobierne; que haga gestión, que se cambien políticas y conductas, que se garantice la inversión de capitales y tecnología, que se abra al diálogo y la concertación constructivos. Se busca que se creen fuentes de riqueza para que generen empleo. Que se combata efectivamente a la pobreza con el trabajo solidario y mancomunado de todos los bolivianos sin rencores, odios, complejos, racismos y posiciones de clase que tanto le gusta al MAS pregonar y practicar.

El Gobierno está en la obligación de gobernar; pero, con responsabilidad, eficiencia y eficacia; con honestidad en sus filas y combatiendo efectivamente a la corrupción y al narcotráfico reduciendo los cultivos de coca y dando lugar a que se prestigie el país por su acción contra el negocio letal de las drogas que se fabrican en muchos sitios del territorio nacional.

La consigna de este tiempo: que el Gobierno siga incólume en su condición de ser legal, legítimo y constitucional; pero, trabajando, produciendo y garantizando que, conjuntamente todos los bolivianos, se podrá salir adelante en pos de vencer a la pobreza, al narcotráfico y a la corrupción. La unidad y la armonía entre todos se encargarán de darle consistencia a todo lo positivo que se haga.

Fecha: 4-Jun-2010
http://www.eldiario.net/noticias/2010/2010_06/nt100604/1_01opn.php

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