Sábado, 26 de Mayo, 2012
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Poder dual


Poder dual


Carlos Alarcón, 1-Jun-2010

El brutal asesinato de cuatro policías de Diprove, hecho reconocido como linchamiento, en un cabildo abierto realizado por las autoridades originarias de los cinco ayllus del municipio de Uncía, y la declaración de esta región como zona de libre tránsito de autos chutos, es la prueba más contundente del poder dual y contrapuesto que existe en Bolivia, que se encuentra reconocido y exacerbado en la nueva Constitución, por su forma de estructurar el Estado y la sociedad.

Por una parte el Estado, con sus instituciones formales, y por la otra las denominadas naciones y pueblos indígena originario campesinos, que bajo el principio de la libre determinación, complementado con la autonomía y justicia indígena, dan como resultado a colectivos o grupos sociales que se consideran al margen y por encima del Estado.

Imponen su propia ley, justicia y autoridad. No  reconocen la ley, justicia y autoridad del Estado. La policía tiene que negociar la recuperación de los cadáveres de sus propios miembros y hacer la vista gorda frente a delitos que para esa comunidad son y deberían ser actos legales y permitidos.

Un poder dual de esta naturaleza conlleva la quiebra de la unidad del Estado y la  pérdida total de autoridad pública. Los ideólogos de la nueva Constitución que sobredimensionaron el aspecto social sobre el institucional, que no forjaron el Estado sobre la base firme de la "República", entendida como la unión de todos y cada uno de los ciudadanos, sin distinciones de ninguna naturaleza, con igualdad de derechos, deberes y responsabilidades en cuanto al manejo de la cosa pública, que optaron por el predominio de grupos y colectividades que únicamente creen en su propia ley, justicia y autoridad (el reino de la arbitrariedad), han creado un monstruo que terminará devorándose a Bolivia.

En este escenario de caos y anarquía social, el que con toda seguridad terminará perdiendo y cediendo será el poder del Estado. Que no justifiquen este desastre con el hecho de que el Estado colonial anterior no llegaba a todos los rincones de la sociedad y del país, si bien esto es cierto, la respuesta sensata a este problema no era la de optar por un camino que en lugar de fortalecerlo conduzca a su destrucción.

El remedio peor que la enfermedad.Cuánto extraño una República, viva y real, no a la esquelética y fantasmagórica, que quedó perdida en el laberinto de la nueva Constitución, defenestrada por el poder arbitrario de los grupos cuyo primer principio es la imposición de la fuerza y el capricho. Por qué nos cuesta tanto entender que la unidad del Estado y de Bolivia, requiere como fundamento esencial una sola ley, justicia y autoridad, para todos aquellos aspectos esenciales de la vida en común, que no deberían distinguir a las bolivianas y los bolivianos por su pertenencia étnica, cultural o regional.

La diversidad sin bases claras para la unidad es una bomba de tiempo. Poderes fácticos de grupos sociales no deberían estar por encima del poder del Estado. 

Fecha: 1-Jun-2010
http://www.la-razon.com/version.php?ArticleId=2727&a=1&EditionId=93

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